La protección eléctrica de los equipos y de las infraestructuras críticas es imprescindible por la propia naturaleza de estos activos de máxima relevancia para la economía y la sociedad. La seguridad de las personas es siempre la razón más importante, por delante de aspectos económicos y de reputación, así como medioambientales y de otro tipo.
Junto con una mayor concienciación sobre la necesidad de una protección de primer nivel, una de las novedades más destacadas de los últimos años ha sido la expansión inusitada de las redes de comunicaciones y datos. Este auge se ve actualmente multiplicado por el uso generalizado de la inteligencia artificial (IA), que ha impulsado la construcción de enormes centros de datos equipados con un número ingente de dispositivos electrónicos.
Nube y periferia
La arquitectura aplicada al procesamiento del enorme volumen de datos generado y transmitido por estas redes puede ser centralizada o distribuida. Hablamos, pues, de una estructura cloud (nube) o edge (periferia), cuya elección depende de factores como el lugar donde se generan los datos, la velocidad de respuesta requerida, la escalabilidad, la resiliencia y la seguridad.
Ambas tienen en común que el punto de partida es la red eléctrica (AC), mientras que los equipos y dispositivos de los sistemas de telecomunicaciones y de los centros de datos funcionan con DC, de ahí la necesaria conversión AC>DC. Ahora bien, la conversión y la protección se pueden plantear de dos maneras.
En la primera de ellas se recurre a un Sistema de Alimentación Ininterrumpida (SAI/UPS) que almacena corriente en una batería, efectuando así la conversión AC>DC mencionada. La misión del SAI es suministrar una energía DC estable, limpia y continua, incluso cuando se producen incidencias en la red eléctrica. Estas incidencias van desde la presencia habitual de perturbaciones, como cortes, armónicos, sobretensiones u oscilaciones, hasta el corte total del suministro, en cuyo caso el SAI se encarga de continuar suministrando energía.
En entornos de telecomunicaciones y centros de datos edge, una segunda opción consiste en recurrir a una arquitectura DC pura, es decir, a sistemas de energía DC que también protejan y garanticen el funcionamiento de estas infraestructuras críticas. Para ello incorporan redundancia y se caracterizan por su modularidad, de manera que se pueden ampliar según los requisitos con el fin de optimizar la inversión.
Entre sus aplicaciones más habituales encontramos redes de comunicaciones fijas y móviles, infraestructuras ferroviarias, centros de datos edge y subestaciones. Fiabilidad extrema, alta inmunidad ante perturbaciones y robusteza, además de una impecable supervisión integrada a través de módulos de comunicaciones, son algunas de las características de los sistemas de energía DC para el entorno ferroviario, ya que los equipos de señalización y control de la red no admiten ningún fallo. En el caso de las subestaciones y los centros de datos edge también se valoran mucho factores como el bajo consumo, la modularidad y el tamaño reducido.
Las soluciones edge se implementan a nivel local y, por tanto, sus dimensiones exigen un planteamiento opuesto al de la nube o cloud, cuya infraestructura se basa en centros de datos. Ambos modelos conviven en un mercado en crecimiento constante; sin embargo, cada modelo presenta unas exigencias específicas en cuanto al suministro y la protección eléctrica que los SAI y los sistemas de energía DC pueden cumplir ampliamente.
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