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PHILIPS: La iluminación conectada puede contribuir a que las ciudades sean más sostenibles e inteligentes.

04 MAR 2024
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El mundo se ha ido urbanizando cada vez más. La ONU informa que desde 2007 más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. De cara a 2030 se prevé que ese número aumente al 60%.

 

El aumento de la urbanización trae consigo una mayor responsabilidad para las ciudades, especialmente con respecto al medio ambiente. Las ciudades representan aproximadamente el 70% de las emisiones globales de carbono y más del 60% del uso de recursos.

 
En pocas palabras, el mundo se encamina hacia un ajuste de cuentas ecológico y las ciudades son las principales responsables. Por lo tanto, se deduce que también deben ser los principales impulsores del cambio si queremos cumplir nuestras promesas climáticas, que actualmente se tambalean. Para que las ciudades tomen medidas climáticas con éxito, la inteligencia artificial (IA) juega un papel vital.
 
¿Qué es la IA?

 

La IA es difícil de definir, tanto porque abarca un amplio abanico de posibilidades como porque está en continuo cambio: el aprendizaje y la evolución constantes son intrínsecos a su propósito. En el nivel más básico, la IA aprovecha los ordenadores y las máquinas para imitar las capacidades de resolución de problemas y toma de decisiones propias de la mente humana. Básicamente, convierte los objetivos definidos por humanos en matemáticos.

 

La IA se ha definido durante mucho tiempo como la herramienta tecnológica que posee el mayor potencial de desarrollo y al mismo tiempo, el mayor nivel de riesgo. Su principal riesgo se refiere a la privacidad de los datos. Las ciudades inteligentes dependen de los datos proporcionados por los ciudadanos para funcionar, pero, si alguien con malas intenciones accediera a esos datos, habría problemas. El estado también puede hacer un mal uso de la IA, recopilando y utilizando datos de manera que infrinjan la privacidad de los ciudadanos. Para ser más claros, si un hacker tuviera acceso a sistemas inteligentes para el control del tráfico, podría generarse el caos.

 

Entonces, ¿cómo pueden las ciudades inteligentes estar seguras de que están utilizando la IA correctamente, avanzando en la agenda de sostenibilidad de una manera responsable y equitativa?

 
IA en las ciudades

 

La IA tiene el potencial de influir en casi todos los aspectos de la ciudad inteligente. Refuerza la seguridad con detección de incidentes y CCTV inteligentes. Aumenta la eficiencia con la gestión del tráfico y el estacionamiento en las carreteras, así como las actualizaciones automatizadas y las opciones de seguimiento en el transporte público. Supervisa la calidad del aire, gestiona los residuos, analiza el uso de energía, y todo eso sin profundizar mucho.

 

Para hacer todo esto, la IA se apoya en datos. Procesar datos, reconocer patrones e idear soluciones basadas en esos patrones, incluso predecir posibles dificultades futuras que pueden mitigarse, son los pilares fundamentales de la IA. Como tal, cualquier ciudad que reconozca y quiera capitalizar el potencial de la IA debe asegurarse de que sus servicios urbanos estén recopilando datos de la manera más efectiva posible. Ahí es donde la iluminación conectada puede desempeñar un papel importante.

 
Socios sostenibles: iluminación conectada con inteligencia artificial

 

El alumbrado público conectado puede servir como una plataforma valiosa para el despliegue de una red de sensores segura y distribuida que pueda recopilar los datos necesarios que requiere la IA, alrededor de toda la ciudad. Sistemas como Interact proporcionan las mejores experiencias de iluminación y, al mismo tiempo, sirven como columna vertebral para el desarrollo de ciudades inteligentes y sostenibles.

 

Los sensores del alumbrado público pueden controlar la calidad del aire y la temperatura. También pueden detectar sonidos, como disparos o ventanas rotas, y luego alertar a los equipos de emergencia en tiempo real, reduciendo la tasa de criminalidad y ayudando a los ciudadanos a sentirse más seguros. Además, se pueden utilizar para agilizar la gestión del tráfico, al ofrecer información en tiempo real. Esta información se puede compartir con los gestores de tráfico de la ciudad o directamente con los conductores a través de una aplicación.

 

La iluminación conectada también es fundamental desde el punto de vista de la sostenibilidad. Si todas las empresas y ciudades del mundo cambiasen sus puntos de luz convencionales a LED conectados, se podrían reducir las emisiones de carbono en más de 553 millones de toneladas de CO2 anuales. Lo equivalente a la cantidad de carbono que podrían absorber 25.000 millones de árboles en un año.

 

Las ciudades inteligentes que se toman en serio la sostenibilidad deben considerar los beneficios de la iluminación conectada como un facilitador de las capacidades de la IA y una solución sostenible en sí misma.

 
Peligros potenciales

 

La IA será clave para abordar los desafíos sociales, económicos y medioambientales a escala global. Sin embargo, también deben reconocerse sus limitaciones.

 

AI & Cities: Risks, Applications and Governance, un informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) en colaboración con el Instituto de Inteligencia Artificial Mila-Quebec, señala algunos de estos riesgos. "Para que un algoritmo razone, debe comprender su entorno", escriben los autores. "Esta comprensión se obtiene de datos. Por tanto, cualquier suposición y sesgo que se represente en el conjunto de datos se reproducirá también en el razonamiento del algoritmo y en el resultado que produzca".

 

Como se señaló anteriormente, la IA convierte los objetivos definidos por humanos en matemáticos. Pero si los objetivos definidos por humanos se basan en ideas preconcebidas existentes, entonces los datos terminarán reforzando esas suposiciones.

 

La IA también se queda corta en la evaluación de su propio rendimiento. Como señala el informe de ONU-Hábitat, "Si bien puede ser tentador ver a los algoritmos como 'pensadores' neutrales, no son ni neutrales ni pensadores". La IA no tiene una comprensión del contexto más amplio y, por lo tanto, solo puede producir resultados basados en sus objetivos de optimización predefinidos, que pueden estar en desacuerdo con consideraciones más amplias o, lo que es peor, satisfacer una finalidad engañosa.

 

Los sistemas de IA son matemáticos y no pueden integrar matices. Esto significa que, en ocasiones, la IA puede acabar excluyendo o subrepresentando la información subjetiva y cualitativa de sus hallazgos.

 
Minimizar el riesgo con gobernanza y responsabilidad

 

Hay formas de mitigar los riesgos asociados con las deficiencias de la inteligencia artificial. Entre ellos son fundamentales la gobernanza y las responsabilidades.

 

La responsabilidad garantiza que alguna entidad siempre sea la responsable y, lo que es más importante, siempre se considere responsable del impacto de la IA. Los sistemas basados en algoritmos evolucionan, a menudo de manera impredecible. Un cambio en el propósito cambiará sus efectos. Las responsabilidades adecuadas pueden ayudar a evitar que las tecnologías se desvíen intencionadamente a la vigilancia y otros fines inapropiados. También puede ayudar a garantizar que los actores de mala fe no sean capaces de manipular deliberadamente los objetivos de la IA o reutilizarlos con el tiempo.

 

La gobernanza de la IA se refiere a la suma de regulaciones, ética, normas, procedimientos administrativos y procesos sociales de la IA. La gobernanza ayuda a garantizar que la IA se utilice de manera inclusiva y equitativa, y que las ideas preconcebidas o la falta de conciencia en las primeras etapas no permitan que los hallazgos de la IA amplíen la brecha digital o acentúen las desigualdades existentes. De esta forma, la gobernanza permite a las autoridades locales evaluar las oportunidades y los riesgos que ofrece la IA, para que después la puedan aplicar de acuerdo con el contexto local.

 

Consultar a los ciudadanos y a las comunidades también es vital. La ciudadanía es el actor principal por lo que es necesario permitir que opine cómo se utiliza en su comunidad una herramienta tan poderosa como la IA.

 
IA responsable

 

La capacidad de la IA para generar y ampliar las posibilidades de las ciudades sostenibles e inteligentes es considerable, especialmente para avanzar en aspectos medioambientales. Hay riesgos, pero también hay formas de evitarlos. Tomar decisiones de forma consciente, teniendo en cuenta a las comunidades locales y consultando a las autoridades, ayudará a garantizar que las ciudades aprovechen lo mejor de la IA.

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