Las cámaras de infrarrojos, también denominadas termográficas, resultan útiles para inspeccionar motores, ya que permiten ver lo que está sucediendo con el motor en funcionamiento. Visualizar la curva de calor de un motor en condiciones normales (con al menos un 40% de la carga prevista) puede aportarle mucha información sobre su estado. Si necesita inspeccionar un motor que se encuentra en una situación de carga reducida, fíjese hasta en los problemas menores, ya que a medida que la carga aumente, también lo hará la temperatura, y si se produce un problema, estas diferencias de temperatura se magnificarán.
Por lo general, estos componentes son de metales brillantes, lo cual puede provocar que la cámara de infrarrojos lea los reflejos y provocar que parezca que están más calientes o fríos de lo que realmente están. Existen varias medidas que se pueden tomar para resolver este problema. Éstas se debaten en otros artículos y en cursos de formación.
Si crea un archivo de imágenes térmicas de sus motores críticos que refleje el paso del tiempo, resultará mucho más sencillo determinar si un punto caliente constituye un problema o no. Si se repara un motor, asegúrese de utilizar la cámara termográfica posteriormente para comprobar que dichas reparaciones se han hecho correctamente y cree una referencia nueva.